Barcelona, 9 de setiembre del 2011.- La amenaza de recesión económica de la que ha alertado hace unos días el Fondo Monetario Internacional pinta negros nubarrones sobre las principales economías europeas, entre ellas la española. Pese a ello, la Comisión Europea, por medio de su presidente, el portugués Durao Barroso, mantiene su discurso de que el PIB de los Veintisiete crecerá a un ritmo lento, pero crecerá tanto este año como el próximo.Las previsiones de primavera 2010-2012 del Ejecutivo comunitario, dadas a conocer el pasado mes de mayo, confirmaban la solidez de la recuperación en los Estados que conforman la Unión, pese a lo cual advierte de perturbaciones externas causadas por las turbulencias en los mercados de deuda como las que se están produciendo este verano. Con todo, la CE estima que mejorará en la UE el mercado de trabajo, con un aumento del empleo del 0,4% este año, situándose la tasa de paro en el 9,1% en 2012. También pronostica que las políticas de ajuste implementadas por los distintos Gobiernos facilitarán que el déficit público en la Unión se reduzca en 2011 al 4,7%, en torno a un 6% en España, y al 3,8% en 2012. La inflación media oscilará entre el 3% este año y el 2% el siguiente.
Este cuadro macroeconómico, ligeramente más positivo que los dibujados anteriormente por el gabinete de Durao Barroso, tendrá su reflejo en las inversiones en materia de obras públicas tanto en la locomotora europea, esto es, Alemania, como en los vagones de ese ferrocarril multicolor, como el español. Los expertos constatan un retroceso en materia de construcción de infraestructuras tanto en nuestro país como en los de nuestro entorno, pero no la parálisis, como apuntaron hace unos meses numerosos analistas. Así, el informe elaborado por la patronal Seopan, que toma como base las previsiones de Bruselas esbozadas en mayo de 2011, calcula dicho retroceso para este año en el 0,1%, lo que interpreta como un signo evidente de que la recuperación ha comenzado, a la vista de que dicho índice supuso una caída del 5,2% en 2010. Sin embargo, las estadísticas son engañosas, ya que mientras en países como Alemania la inversión tendrá cifras positivas (en concreto, un 3% en el país germano), hay Estados como Irlanda y Grecia, donde dicha caída superará el 20%. Por lo que se refiere a España, el índice es de un -7% para 2011, en la línea de lo previsto para el Reino Unido, donde la caída será de un 5%.
Los augurios para 2012 son positivos en el conjunto de la Unión, toda vez que la previsión de la inversión en obra pública será del 2,3%, es decir, se moverá en términos positivos, pero se estiman regresiones de la actividad importantes, aunque menores que en 2011, en los países más débiles de la UE, sobre todo en aquéllos que han tenido que ser rescatados, es decir, Grecia, Irlanda y Portugal, así como Chipre.
Por lo que respecta a los países centrales de la zona euro, la inversión en construcción de infraestructuras crecerá en 2011 en Alemania un 2,8% y un 2,4% en 2012; el dato para Francia será del -0,4% este año y el 2,7% en 2012; el de Italia será peor (-0,7% en 2011 y 1,6% en 2012) y el de España seguirá la estela del país transalpino (-7,4% en 2011 y 0,2% en 2012).
Por último, esbozaremos los guarismos que Bruselas ha lanzado referidos a la inversión pública en términos generales, expresados en porcentaje del PIB. La previsión para España es del 2,9% para este año, en tanto que equivaldrá al 2,7% del PIB el próximo. Alemania invertirá menos en relación con el volumen de su economía, un 1,5% de la riqueza nacional este año y un 1,4% en 2012, mientras que Francia se moverá en el 3,1% en ambos ejercicios. Por último, la inversión pública en Italia representará este año un 1,9% y un 1,7% el siguiente.














